Una y otra vez…

0 Posted by - 29 agosto, 2014 - Danza

¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!” Mario Benedetti.

Por Cynthia A. M. Shmulkovsky

Llega junio y con él las graduaciones, ceremonias y festivales de fin de ciclo escolar, como bien dicen por ahí “todo lo que empieza tiene que acabar”. Sin duda recordamos esas despedidas que creímos no superaríamos jamás pero que nos llevaron a nuevos encuentros y aprendizajes. Tal vez para muchos de nosotros ya no representan nada en nuestra vida esos calendarios escolares, pero finalmente es por ellos que aprendimos a iniciar y concluir etapas de tiempo determinadas y/o determinantes en nuestra vida.

Una y otra vez debemos comenzar y concluir, no importa que tanto nos tardemos o que ritmo llevemos en las cosas por hacer pues la vida no funciona de la misma forma si lo que intentamos alcanzar son carreras de velocidad. Todo se trata de procesos en los que debemos ver, escuchar, sentir y aprender no sólo de nosotros, sino de las personas que nos rodean, que nos acompañan en este viaje ya sea en una parada express o por el resto del camino.

Todo el tiempo nos topamos con nuestros demonios, lo que nos gusta y lo que no de nosotros mismos y es ahí en donde llega la reflexión pues no sólo nos sucede en la vida personal, sucede en nuestro trabajo, con nuestra familia, amigos y sobre todo en nuestra danza. Es ahí en donde debemos poner especial atención pues sin duda alguna nuestra forma de ser y de sentir se traduce a nuestro cuerpo y de ahí al espectador. Aprender a conocernos para poder transformarnos es lo que hará que comencemos un proceso de descubrimiento que no termina nunca pues todo el tiempo estamos en constante cambio y nunca se termina de aprender.

Es por eso que cada etapa, ciclo y proceso debemos vivirlos al máximo, el tiempo que estos duren. Iremos aprendiendo para poder desarrollar no sólo una reflexión sino tomar cartas en el asunto y convertir nuestras debilidades en fortalezas.

Tanto en la vida como en la danza todo es cuestión de procesos y tiempo, depende de nosotros absorber cada parte de ellos, lo que nos funciona y emociona así como lo que no asimilamos por completo para convertir cada instante vivido en experiencia de vida y dancística.

Abrir los ojos, mirar el techo. Tomar café, saber que es un nuevo día. Caminar, bailar… volar…

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