¿Bailarín (a)? ¿De qué vives?

0 Posted by - 20 agosto, 2014 - Danza

Comprendí que el trabajo del poeta no estaba en la poesía; estaba en la invención de razones para que la poesía fuese admirable.”  Jorge Luis Borges

TEXTO: Cynthia A. M. Shmulkovsky

Llevas mucho tiempo pensando e imaginando en lo que puedes llegar a lograr, te sueñas bailando en los escenarios más importantes no sólo de México, sino del mundo entero, anhelas conocer muchos lugares y recorrerlos bailando. La decisión ya está tomada: Quieres ser bailarín (a).

Llega el momento de hablar con tus padres, explicar delicadamente, con puntos y comas de que se trata esto (muchas veces aún sin conocerlo a fondo). Todo marcha bien hasta que aparece sobre la mesa la pregunta que ya esperabas pero de la que ni siquiera tú tienes la respuesta: ¿Y de qué vas a vivir? Para ellos es muy importante lo que vas a hacer en tu futuro pues la carrera que elijas determinará gran parte de lo que harás a lo largo del tiempo.

Dedicarse profesionalmente a la danza significa hacerla tu vocación y recibir una remuneración económica a cambio (en el sentido práctico del término), sin embargo, la profesionalización va más allá de eso pues debemos tener muy claro que para ser profesionales necesitamos cubrir varios aspectos dancísticos y laborales por que no, no basta con bailar bien. Es de suma importancia que las acciones que realices hoy y que te funcionan para bien puedas repetirlas, corregirlas, mejorarlas y renovarlas para el día de mañana, ya sea en cuanto a la disciplina, la limpieza, puntualidad, atención, memoria, capacidad de escuchar, capacidad creativa, capacidad de reproducir con el cuerpo y en palabras lo que tienes en mente, entre muchas otras cosas que propiciarán que seas bien recibido en distintos lugares y con diferentes personas.

La fase con la que todos soñamos es tal vez breve pues poco a poco el cuerpo va cambiando y nos vamos transformando pero eso no quiere decir que debemos abandonar los escenarios, más bien tendremos que hacer una reflexión para ubicarnos en el presente, valorar cómo nos sentimos, cómo se encuentra nuestro cuerpo y a partir de ahí decidir hacer una danza distinta que surja en base a la experiencia personal o buscar otros medios para continuar haciendo danza.

En definitiva la carrera en potencia de un bailarín es corta y es por eso que no sólo debemos enfocarnos en bailar, existen opciones que podemos desarrollar durante y después de haber disfrutado esa hermosa etapa.

Una de las opciones más frecuentes es la de ser profesor de danza, ya sea en una escuela formal, en una casa de cultura, academia o estudio, con clases dirigidas a niños, adolescentes y/o adultos, lo importante es encontrar tu propio estilo para impartir y transmitir conocimiento, con claridad, precisión y por supuesto ganas de hacerlo.

Otra opción se encuentra en la coreografía y en palabras de Mauricio Nava, director de la compañía El Circo ContemporáNEO danza multidisciplinaria “hacer coreografía no es un oficio, hacer coreografía es un proyecto de vida. Se requiere determinación, visión e intuición; y sobre todo, se debe tener la habilidad para construir y deconstruir mundos entre telones que abren y cierran. Hacer coreografía es asumir la responsabilidad de que puedes cambiar vidas. Hacer coreografía es un acto poético escrito con el movimiento.” Para hacer coreografía se necesita más que ser creativo pues todo se basa en la preparación, conocimiento y habilidad que se tenga para desarrollarse en ésta tarea artística que al igual que la del bailarín es importante trabajar todos los días.

Una opción más radica en estudiar paralelamente una carrera que sea un complemento de la danza, que se apoyen mutuamente para poder llevarlas a cabo y sin perjudicar una a la otra.

Un campo de trabajo no muy conocido de la danza en México es la investigación, pues realmente es poco lo que se tiene documentado y la mayor parte de la historia se basa en relatos. En esta opción es importante mencionar que hace mucha falta que la danza trascienda los escenarios y se creen espacios para plasmar memorias que transforme las palabras en el aire y las aterricen en material tangible que pueda servir para crear anales de información.

La danza tiene muchas cosas para dar no sólo en el escenario, detrás de una función de danza existen muchos elementos que se unen para poder llevarla a cabo, desde la gestión de la misma hasta las luces, escenografía, música o el vestuario que se utilizan.

Lo importante es no cerrar la puerta a todo el abanico de opciones que nos ofrece pues sólo así podremos encontrar un mayor crecimiento personal y artístico. Así que la próxima vez que te pregunten de qué vas a vivir, piensa en las cosas que aún te falta conocer y haz que tus pequeñas inquietudes se conviertan en grandes conocimientos.

Escuchaba palabras de las que no entendía el significado sin saber que se quedaban guardadas en mi memoria, las luces cambiaban de tono, bajaban telas negras o un telón blanco, se escuchaba la música en diferentes bocinas. Así aprendí a traducir esas palabras en acciones dentro de un teatro.

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